En La Vanguardia del 6 de Noviembre aparece una página completa entrevistando al doctor Christian Chams (previo pago de su importe, claro, ¡buenos son los de La Vanguardia!), supuestamente el doctor de las celebrities.
Pues bien, quisiera destacar de este artículo lo nefasto para la profesión que es este tipo de profesionales, porque sin ahondar en su buen o mal hacer, sólo con ver publicados los nombres de sus famosas pacientes, yo ya no me pondría en sus manos por la poca ética que esto transmite (y si yo fuera ellas, lo demandaría).
Por lo visto este doctor es un gurú en el tema inyecciones (léase mesoterapia), y dice tener un medicamento a base de vitaminas que evita el quirófano.
Realmente si tiene como pacientes a quien dice tener (Sharon Stone, Isabel Preysler, Camilla Parker Bowles, Demi Moore...) tiene que ser la pera limonera, pero dejadme dudar que estas celebrities se pongan en manos de alguien tan indiscreto. Quizás en algún momento lo fueron, pero desde luego no ahora, porque es algo sospechoso cuando el señor va viajando de ciudad en ciudad (Madrid, Oviedo, Valencia y ahora Barcelona) buscando pacientes, además de los que debería tener en su clínica de París.
Además no es él el único médico estético o cirujano plástico que reconoce que la cirugía cada vez se va a realizar o menos o más tarde en el tiempo, ya que todos comenzamos a cuidarnos antes y los productos y tratamientos que utilizamos son de tan alta calidad en general que cirugías como el lifting facial van a acabar por no realizarse, o en casos muy puntuales.
Efectivamente los tratamientos a base de infiltraciones de vitaminas y otros medicamentos que estimulan, por ejemplo, la producción natural de colágeno, son ya el presente y el futuro en medicina estética, con muy buenos resultados y muy pocos efectos adversos.
Pero quedémonos con una idea importante: no es mejor el médico o cirujano que más sale en los medios de comunicación. Sólo tiene mejor marketing que otros. No os dejéis engañar.
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