Es innegable lo favorecedor que es un escote bonito y unos pechos bien puestos. Por lo que no es casualidad que sea la cirugía de pechos (en todas sus vertientes), la más demandada en todo el mundo.
Por desgracia la fuerza de la gravedad y los años juegan en nuestra contra, así que hay que prestarle tanta atención a esta parte del cuerpo como a la propia cara ya que "delata" sin lugar a dudas nuestra edad.
Comencemos de "menos a más". A priori hay que recordar que el escote va desde el cuello hasta los pechos, así que no hay que olvidar nunca esta zona para darle el tratamiento que necesita. Es decir, limpiarla a la vez que el rostro y el cuello, e hidratarla de igual forma. Por supuesto, y entrando ya en la época estival me va al pelo este comentario: hay que proteger el escote de los rayos solares, para evitar el fotoenvejecimiento que tanto afea cuando empiezan a aparecer arruguitas en esta zona y más pecas de lo habitual.
Y además de todo esto, poco más podemos hacer por nuestro escote "a domicilio". Otra cosa es en la consulta del médico estético, pero ese es otro cantar...
Pasando a la zona de los pechos, la cosa se pone más complicada. Por supuesto vamos a dejar de lado los, ya conocidos por todas, famosos ejercicios de tonificación, entre otras cosas porque ninguna los hacemos con la suficiente constancia. Así que si no los hacemos, no nos valen. Y la verdad, si los hacemos...valen de bien poco.
Y poco más nos queda por hacer por nuestros pechos (además de hidratarlos a diario, of course...), que la inevitable cirugía.
Pero hay que tener en cuenta que tal y como en el rostro siempre es mejor hacerse las cosas poco a poco cuando todavía no hacen demasiada falta, para evitar males mayores, en los pechos deberíamos pensar más bien lo contrario. No olvidemos que, aunque se nos queden unos pechos bastante rejuvenecidos, la gravedad sigue su curso y al cabo de los años vuelven a perder tersura. Pero desde luego con la cirugía se le ganan bastantes años al tiempo.
La cirugía de las mamas engloba tanto el aumento de mamas, como la reducción, o la mastopexia (elevación) de las mismas. Todas ellas ofrecen resultados muy, muy buenos, no suelen ser demasiado dolorosas, aunque sí incómodas durante los primeros días, y os aseguro que la mejora en nuestro aspecto es espectacular.
A excepción de la mastopexia que deja una cicatriz, normalmente vertical, en la parte baja del pecho (que con el tiempo se aclara bastante), el resto de cirugías (dependiendo de la técnica que utilice el cirujano), pueden no dejar rastro.
En general, casi todos los cirujanos plásticos tienen bastante experiencia en este tipo de cirugías por lo muy demandadas que son. Entonces ¿dónde está la diferencia entre uno y otro cirujano? Pues son muchas y determinantes. No es lo mismo que te pongan la talla de pecho que te corresponde por complexión y altura, a que te pongan una demasiado grande o demasiado pequeña. Tampoco es igual el material que utilizan, la destreza en solucionar posibles complicaciones (aunque en los menos casos) post-operatorias o la pulcritud en el trabajo en general, la atención post cirugía, etc.
Es decir, en general la cirugía no tiene mayores complicaciones por lo superada que está la práctica de la misma, pero es definitivo en manos de quién nos ponemos.
Si queréis información más detallada sobre este tipo de cirugías, os recomiendo que visitéis la página de Nexo Médico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada